
Después de casi 23 años de vivir en el Caribe Mexicano y criar aquí a mi familia, todavía recuerdo los primeros días, cuando pasábamos muchos fines de semana a lo largo de la costa de Tulum. En aquel entonces, la zona era sencilla y muy natural, con pequeños hoteles frente al mar y muy poco desarrollo. Solo estaban el océano, la selva y un tranquilo tramo de costa caribeña. Me siento afortunada de haber conocido Tulum durante esa época.
Con los años, tanto mi familia como la región han crecido. Hoy, la zona hotelera de Tulum se ha convertido en uno de los destinos más singulares del Caribe Mexicano. Ruinas mayas ancestrales, cenotes, paisajes selváticos, gastronomía internacional y diseño creativo se reúnen en un mismo lugar.
Lo que sigue atrayendo a la gente a Tulum es la experiencia en sí. Sus playas son conocidas por su arena blanca y sus aguas turquesa, y el ambiente combina naturaleza, cultura, gastronomía y bienestar de una manera que pocos destinos pueden igualar.
Incluso después de décadas aquí, pararme en la costa y contemplar el Caribe todavía me recuerda por qué este lugar llegó a ser tan especial para tantas personas.